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Música Clásica y ópera de Classissima

Lang Lang

sábado 29 de agosto de 2015


Ya nos queda un día menos

27 de julio

Indiana Jones en la Filarmónica de Berlín: Waldbühne 2015

Ya nos queda un día menosLa tarde del pasado 28 de junio celebraba la Filarmónica de Berlín, bajo la dirección de su titular Sir Simon Rattle, su concierto anual en el Waldbühne con programa más o menos festivo y cámaras filmando el evento para su posterior comercialización. Esta vez ha sido un poco especial: el Concierto para piano de Grieg con nada menos que Lang Lang como solista, rodeado de músicas escritas para el cine norteamericano. Todo un acontecimiento para los amantes de las bandas sonoras, entre los que me cuento. Se abría la velada con la celebérrima fanfarria compuesta por Alfred Newman para la 20th Century Fox, aunque lo que la seguía sin solución de continuidad era una película de la Metro, Mutiny on the Bounty (la versión de 1935, con Clark Gable y Charles Laughton); partitura de Bronislau Kaper no especialmente inspirada, pero adecuada para poner el público en situación. Robusta y fogosa la lectura de Rattle y los berlineses. Tras los primeros aplausos llega el memorable tema de Laura, de David Raksin, en el arreglo que el propio autor grabó en los años setenta para RCA y que da pie para el lucimiento de buena parte de los primeros atriles de la formación alemana, que frasean la melodía con la más excelsa inspiración que ustedes puedan imaginar. Aparece a continuación Lang Lang. Pocas veces he escuchado este concierto tan increíblemente bien tocado al piano: quizá solo en la grabación de Zimerman con Karajan y en la filmación de Kissin con el propio Rattle, en ambos casos precisamente junto a la Filarmónica de Berlín. Lo del chino es increíble, no solo por la pasmosa agilidad y absoluta limpieza de que hace gala, sino también por su capacidad para modelar el sonido y extraer los más ricos colores. Ahora bien, una cosa es la ejecución y otra la interpretación, y en este sentido Lang Lang se muestra algo irregular: brillante y con garra en muchos momentos, apasionadísimo en otros –increíble la cadenza del primer movimiento–, también sabe resultar muy poético cuando quiere –pasaje lírico en el interior del tercer movimiento–, pero sonando más a Chopin que a Grieg y no todo lo efusivo y humanista que podría ser: imposible no pensar en Arrau, o en nuestro Perianes. Lo peor es que Lang Lang, como algunos otros grandes pianistas –Richter, por ejemplo– llega a caer en lo mecánico y lo cuadriculado en algunos de los momentos más virtuosísticos. Esta es una insuficiencia que ya le conocíamos al joven pianista: ¿de verdad necesita dejar claro que tiene más técnica que nadie cuando, además de poseerla, es capaz de hacer música al más alto nivel expresivo? La dirección de Rattle es espléndida, brillante y comunicativa, dicha con trazo sólido y pinceles finos, aunque tampoco termina de sonar a Grieg: debería ser más rústica y evitar la tendencia a lo dulce en alguna que otra frase. Pese a todos los reparos, una interpretación de muy considerable altura globalmente consideraba. La segunda parte se inicia con el vibrante, memorable tema de Jerome Moross para The Big Country, dicho con enorme brillantez, para pasar luego a una suite de quince minutos del Robin Hood de Korngold: voluptuosa y sensual música que debería formar parte del repertorio habitual de las orquestas centroeuropeas, por venir de donde viene, y que de hecho funciona bastante mejor en las salas de concierto que en la película. En realidad, el vienés componía magníficas partituras a medio camino entre la ópera y el poema sinfónico, pero –precisamente por su carácter de pionero en el género– de integración con la imagen tenía poca idea. Lo mejor de la velada era lo que menos uno se podía imaginar: siete minutos de música para una de las aventuras de Tom y Jerry, pero sin los dibujos animados. La música del californiano Scott Bradley, sin la imagen a la que está indisolublemente unida en todas y cada una de las carreras, golpes y gamberradas del gato y el ratón. ¡Qué delicia! Jazz y sinfonismo onomatopéyico se dan de la mano en un vertiginoso carrusel musical con el que los músicos de la Filarmónica de Berlín se lo pasan en grande y hacen aullar al público de entusiasmo Pocas veces habrá sonado la obertura de Ben-Hur con semejante brillantez y grandeza, aunque quizá el maestro británico se tome demasiado en serio lo de “película de romanos”, porque no termina de paladear la música. Lo mismo le pasa en el desfile de las cuádrigas procedente de la misma película, que dirige con cierto despiste. El propio Miklós Rósza dirigió las dos piezas de manera más satisfactoria en su grabación de los años setenta frente a la Royal Philharmonic para Decca, aunque ya le hubiera gustado al maestro húngaro tener a su disposición unos metales de semejante potencia y seguridad, o una cuerda grave de tan increíble robustez. Las propinas no podían ser sino de John Williams: En busca del Arca perdida, E.T. y Star Wars. Toda una gozada para quienes amamos estas músicas, que somos millones, y más aún cuando las toca una orquesta insuperable en virtuosismo y brillantez. La dirección de Rattle, eso sí, no me parece todo lo extraordinaria que podría haber sido, pues aunque dirige con muy evidente entusiasmo y subraya magistralmente algún que otro detalle en la orquestación, su búsqueda de la brillantez a toda costa le lleva a simplificar la cuestión decibélica y a frasear con un poco de más apremio del que hubiera sido conveniente. Por cierto, ¿por qué no se tocó el Harry Potter inicialmente anunciado? La velada termina, como siempre, con el Berliner Luft de Paul Lincke que Rattle, como en las demás ocasiones en que lo ha dirigido, aprovecha para pasárselo en grande metiéndose entre la percusión. Total, una noche para el recuerdo de los amantes de las bandas sonoras. En cuanto a Lang Lang, confiemos que en el futuro madure su visión del Grieg para que nos ofrezca la posible versión de referencia que está en sus manos. De momento, entre las grabaciones más o menos recientes me quedo con la de Perianes y Oramo.

Pablo, la música en Siana

12 de febrero

Piano de vértigo

Miércoles 11 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano Luis G. Iberni: Yuja Wang. Obras de Liszt, Chopin, Scriabin y Balakirev. En este mundo global de la música ya no cabe hablar de escuelas ni naciones, para la juventud su imagen es lo primero y saben que vende, pero si además hay talento entonces bienvenido sea el marketing, la publicidad y todo lo que haga falta para hacer llegar un producto excelente.Yuja Wang no es una estrella del pop sino de la llamada música clásica, una joven de nuestro tiempo con una trayectoria impecable unida a una imagen personal rompedora, guapa, delgada, con tacones de vértigo y piernas que luce sin reparo desde una abertura también de quitar el hipo como esta vez (el mismo modelo que lució en Londres el pasado diciembre pasado y que dejo abajo), o las minifaldas que tanto adora. View image | gettyimages.comPero el auténtico vértigo entra cuando se sienta y comienza a brotar auténtica música, sensaciones indescriptibles desde una técnica impresionante que la hace interpretar con profundidad, honestidad, amor hacia las partituras y sobre todo su sentimiento, nada comercial, sinceridad desde el respeto a la obra escrita para recrear páginas inalcanzables en muchos de sus colegas, la confianza en la técnica más la capacidad de utilizarla al servicio de la partitura, entendida además como guía. Si la primera vez (ya hace seis años) fue impactante, esta segunda debo volver a resaltar su enfoque de los cuatro autores elegidos, a cual más exigente por la dificultad de las obras seleccionadas, que resultó bellísimo, poco convencional y sobre todo muy personal, descubriendo su propia visión de un romanticismo joven capaz de jugar con todos los recursos a su alcance, sonoridades amplísimas, fuerza titánica a pesar de su engañosa fragilidad, pero unos pianísimos como suspiros que hubiesen resultado sublimes de no volver la ignominia de esa parte del público grosero que parece contagiarse (toses, teléfonos y demás basura). Cabreos aparte, me congratula ver estos intérpretes que siguen apostando por el "repertorio imposible" sin escatimar sentimientos, espléndida y esplendorosa juventud que sigue insuflando esperanza en la música, versatilidad de estilos para una interpretación única de esta figura mundial que dejará huella muchos años. Del concierto, indescriptible de principio a fin, incluyendo doce minutos de propinas tras la auténtica paliza anterior, esbozar impresiones. Empezar con Liszt como "calentamiento" es de por sí arriesgado, y más en tres adaptaciones de los Lieder de Schubert donde el piano tiene que hablar. El canto del cisne S560 no resultó final sino auténtico principio interpretativo, amor y tragedia de la mano sin olvidar la nostalgia, como el Mensaje de amor "Liebesbotschaft" y después la Estancia "Aufenthalt", dos números contrapuestos creadores de auténtico ambiente interior. De La bella molinera S565 parecía estar escuchando a Dietrich Fischer-Dieskau con el piano de Gerald Moore pero con la recreación del gran Liszt, capaz de condensar todo ese universo a notas que la pianista china resucita para cantar desde el teclado, romanticismo en estado puro con una entrega total, dinámicas extremas sin perdernos nada, fraseos líricos y una poderosa mano izquierda inimaginable al abrir los ojos para contemplar una fragilidad exterior que no casaba con lo escuchado. Pero todavía vendría el Chopin que Yuja Wang siente propio, como los grandes intérpretes de la historia, y no con lo previsible en estos conciertos sino con la Sonata nº 3 en si menor, op. 58, exigente para toda una vida que desde la visión juvenil tienen una hondura realmente increíble. Cuatro movimientos que son todo un universo de escritura pianística sólo para los elegidos, el Allegro maestoso donde las figuras menores sonaron como perlas en perfecto equilibrio con una izquierda donde los acordes parecían mecer más que sustentar, el Scherzo: Molto vivace de una expresividad en ambas manos capaces de mantener un diálogo legible, como olvidado en estos tiempos, con un uso del pedal siempre en su sitio antes del Largo, remanso espiritual y sonoro, orgánico en el amplio sentido de la palabra, el leve soplo de vida antes del derroche Finale: Presto, catálogo emocional del suspiro al grito interior. Hacía tiempo que no escuchaba la música del polaco con esta grandeza. Ella misma decía antes de tocar en Barcelona: "Ignoraré a quienes no me ven preparada", y no está quedándose con nadie que dicen mis alumnos sino que al escucharla disipa dudas para quien piense solamente en su imagen, corroborando ese dicho de "Las apariencias engañan" o la bíblica "por mis hechos me conoceréis". La segunda parte nos llevaría hasta Rusia, equidistante entre nosotros y la China natal de esta figura del piano, primero Scriabin y cuatro preludios del llamado Chopin ruso en cierto modo unido a Liszt como si una fusión de la primera parte en miniaturas se tratase, que reafirmaron las emociones iniciales. El Opus 9 nº 1 para la mano izquierda teníamos que comprobar que la derecha reposaba expectante ante la riqueza que cinco dedos y los pedales pueden tener cuando se tocan como hizo Yuja, siguiendo el Preludio op. 11 nº 8, la realmente Fantasía op. 28 y el Op. 37 nº 1, desde ese lenguaje del ruso en transición hacia un siglo XX que estaba cambiando muchos lenguajes, y no digamos los 2 Poèmes op. 63, "Masque" y "Étrangeté", clima sonoro delicado y nuevamente intimista el primero, casi Mompou por el aroma, rompedor sin jirones el segundo antes de la Sonata nº 9 "Messe Noire", op. 68, explosión total, disonancias, transformaciones, sonoridades increíbles que en el Steinway del Auditorio con la caja escénica ubicada donde debe, llenaron todos los rincones, fuerza en estado puro sin perder la delicadeza de cada acorde, novedoso y contrastado con todo lo anterior pero tan cercano y juvenil que nadie pensaría estar escuchando obras centenarias en manos de una veinteañera. Otro hito que quedaría en nada ante el auténtico derroche que supone Islamey, op. 18 (Balakirev), más conocida en el arreglo sinfónico de Sergei Lyapunov pero que Yuja Wang superó con creces, como si de un piano imposible se tratase, vertiginoso despliegue virtuosístico, casi de posesión diabólica al alcance de muy pocos intérpretes (Lang Lang la tocaba hace años pero sin la profundidad de su compatriota), que no quedó en fuegos de artificio cara a la galería sino en la demostración de calidad superlativa de una pianista que ya está escribiendo una historia única. De la musicalidad y amor hacia lo que hace dieron prueba las X propinas, comenzando con el Vals op. 64 nº 2 de Chopin que volvió a engrandecer al polaco, el "tempo giusto" y el rubato con gusto y calidez a la primera frente al arrebato de la repetición con una claridad cegadora, la nunca suficientemente escuchada Gretchen am Spinnard D. 118 de Schubert en arreglo de Liszt como si quisiera completar el inicio, auténtica rueca de Margarita en menina velazqueña, catarata cristalina en ambas manos con despliegue musical de matices, círculo de vuelta al principio, o las Variaciones sobre Carmen de Bizet del genio Horowitz que desde ahora podemos atribuirlas directamente a Yuja Wang, pues las ha asimilado y recreado con un conocimiento tan profundo, una melodía saliendo siempre a flote a pesar de las "toneladas de flores" que nunca la hundieron, despliegue técnico asombroso pero aún más el vértigo de sentir cómo fluye la música en los dedos de la artista china, mirándose en el espejo de los grandes del piano para reflejarse en ella el siglo XXI. Si con orquesta es impresionante, a trío galáctica, si a dúo es impactante, sola con el piano directamente milagrosa, regalándonos todavía un Tea for two, digestivo y servido tan clásico que resultó el auténtico regalo tras todo lo escuchado con anterioridad. De vértigo son sus tacones o sus piernas, pero sus dedos son una montaña rusa que no marea sino que embriaga. Larga vida a Wang.




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9 de febrero

Fotos que me gustan (4) - The Old Met

Concierto del pianista Josef Hofmann realizado el 28 de noviembre de 1937 en el Viejo Met. Toda destrucción de un teatro produce pena, y en el caso de que se trate de uno de los teatros de ópera más prestigiosos del planeta y uno sea un amante del género, la pena se eleva a la máxima potencia, y eso a pesar de que la compañía de ópera no se extinguía sino que continuó en un nuevo teatro, y a pesar también de que uno no lo conoció, ni pudo haberlo conocido puesto que cuando se produjo la demolición apenas tenía cuatro meses de vida, pero uno sí ha escuchado grabaciones efectuadas en esa sala, de extraordinaria acústica, y también ha visto hablar con melancolía a famosos cantantes del pasado sobre este emblemático edificio. En el rosario de cantantes que se dejaron la piel en su escenario encontramos nombres como los de Adamo Didur, Givanni Martinelli, Giuseppe De Luca, Ezio Pinza, Enrico Caruso, Robert Merrill, Richard Tucker, Édouard De Reszke, Geraldine Farrar, Plácido Domingo, Leonard Warren, Lucrecia Bori, Sherrill Milnes, Cornell MacNeil, Pasquale Amato, Lawrence Tibbett, Mario Sereni,  Lauritz Melchior, Beniamino Gigli, Johanna Gadski, Cesare Siepi, Marcella Sembrich, Friedrich Schorr Zinca Milanov, Emanuel List, Licia Albanese, Eleanor Steber, Marcel Journet, Rosa Ponselle, José Mardones, Elisabeth Rethberg, Margaret Matzenauer, Luciano Pavarotti, Franco Corelli, Nicolai Gedda, Rise Stevens, Maria Jeritza, Olive Fremstad, Emmy Destinn, Jean de Reszke, Regina Resnik, Carlo Bergonzi, Samuel Ramey, Renata Scotto, Giacomo Lauri-Volpi, Lili Pons, Leonie Rysanek, Sándor Konya, Ernestine Schumann-Heink, Jon Vickers, Renata Tebaldi,  Lilli Lehmann, Kirsten Flagstad, Bidu Sayao, Joan Sutherland, Birgit Nilsson, Grace Bumbry, Leontyne Price, Anna Moffo, Claudia Muzio, Astrid Varnay, Martina Arroyo, Maria Müller, Helen Traubel, Lisa Della Casa, Pilar Lorengar, Mario Del Monaco, Victoria de los Ángeles, Mirella Freni, Alfredo Kraus, Set Svanholm, Jacques Urlus, Régine Crespin, Jussi Björling, Giuseppe Valdengo, Christa Ludwig, Maria Barrientos, Tancredi Pasero, James King, Cesare Valletti, Giuseppe Di Stefano, Fyodor Chaliapin, Alexander Kipnis, Paul Schöffler, todos ellos con más de 100 representaciones, contando también las realizadas en el Licoln Center. Entre los directores que más funciones dirigieron en el Met figuran nombres como los de Arthur Bodanzky, Fausto Cleva, Tullio Serafin, Erich Leinsdorf, Arturo Toscanini, Nello Santi, Kurt Adler, Thomas Schippers, Fritz Striedry, Francesco Molinari-Pradelli, Ettore Panizza, Alberto Erede, Karl Böhm, Cesare Sodero, Max Rudolf, Dimitri Mitropoulos, Fritz Reiner, Silvio Varviso, Pierre Monteaux, Fritz Busch, Bruno Walter y George Prêtre. Menudos repartos confeccionaríamos con tales cantantes y directores. Fotografía de la fachada del Met (1905) El viejo Met, situado en el centro de la isla de Manhattan,  había abierto sus puertas el 22 de octubre de 1883 con una representación de Faust de Gounod, tenía una capacidad de 3.625 espectadores sentados y 224 de pie. Al  edificio, obra del arquitecto J. Cleaveland Cady, se le conocía por su aspecto industrial como "The Yellow Brick Brewery". Sufrió un incendio nueve años después de su inauguración, en 1892, para proceder a su reconstrucción estuvo cerrado durante solo una temporada 1892.1893; además sufrió dos renovaciones interiores, permaneciendo abierto al público hasta la gala de despedida que se  realizó el 16 de abril de 1966. El viejo edificio carecía de una caja escénica adecuada para las necesidades de una compañía tan grande como la del Met, no era extraño ver decorados que habían tenido que depositar temporalmente al aire libe en la calle 39. La gala de despedida, que contó con importantísimos invitados y participantes, finalizó con el trío final de la ópera con la que se inauguró el teatro, Faust de Gounod,nosotros también vamos a escuchar el final de Fausto pero con Renata Scotto, Alfredo Kraus y Nicolai Ghiaurov, año 1973 en Tokyo: Terminada la última gala del viejo Met toda la compañía subió al escenario y junto con el público cantaron, como última despedida, "Auld Lang Syne". De nada sirvieron las campañas que se hicieron para mantener el edifico del viejo Met, la NYC Ladmarks Preservation Comission decidió, por 6 votos en contra y 5 a favor, que no era un edificio digno de mantener en pie. En enero de 1967 comenzó su demolición, siendo sustituido por un bloque de oficinas de 40 pisos de altura. Antes de la destrucción, en mayo de 1966, el Servicio de Edificios Históricos de Estados Unidos envió un fotógrafo para que documentara la estructura del teatro, seguidamente podemos ver algunas de esas fotografías:



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6 de enero

Un lied para el día de Reyes

Señoras y señores, no salgan corriendo al ver el compositor de este lied, les garantizo que no va a ser duro de escuchar, de hecho es un lied muy naïf . Elly Ameling canta "Epiphanias" de Hugo Wolf sobre un texto de Goethe y Dalton Baldwin le acompaña al piano. Es una pieza en la que se describe a cada uno de los Reyes Magos, fue compuesta para una fiesta familiar en la que Wolf tocaba el piano mientras tres hermanas cantaban y actuaban disfrazadas de Reyes Magos. Está plagada de humor e ironía, nos presenta a los simpáticos reyes como unos comilones borrachuzos algo desorientados, las tres voces comienzan cantando al unísono pero terminan separándose a la hora de describir en primera persona a cada uno de los reyes. Aunque este lied no es lo que parece, o sí lo es pero tiene una doble lectura. La canción fue compuesta el 27 de diciembre de 1888, cuando Wolf estaba pasado unas vacaciones en casa de la familia Köchert. Wolf mantenía desde hacía tiempo una relación amorosa con Melanie Köchert, la cual era tácitamente consentida por su marido, Heinrich Köchert, amigo y mecenas del compositor, se ve que el señor también tenía una amante. El 6 de enero era el cumpleaños de Melanie, así que el objetivo fue doble, entretener a las hijas de los Köchert y un regalo, en clave, para la amante (así lo pone en una nota al pie en la primera publicación del lied). Son los tres Reyes Magos con su estrella: ellos comen y beben, pero no pagan de buena gana; ellos comen con ganas, ellos beben con ganas, ellos comen y beben, pero no pagan de buena gana. Los tres Reyes magos han llegado aquí: son tres de ellos, y no cuatro; y si entre ellos se encuentra un cuarto, se tratará de un tercer Rey Mago de más. Yo, el primero, soy el blanco y también el más apuesto, ¡Deberíais verme de día! Pero ¡ay! con todas mis especias no he conseguido el favor de ninguna doncella. Yo, sin embargo, soy el moreno y el más alto, bien conocido por las mujeres y por mi canto. Traigo oro en lugar de especias, lo que me hace ser bien recibido en todos sitios. Yo, por fin, soy el negro y el más pequeño, y quisiera también ser de nuevo el más divertido. Como con ganas, bebo con ganas, como, bebo, y agradezco de buena gana. Los tres Reyes Magos tienen las mejores intenciones: buscan a la Madre y al Niño, junto a los cuales estará sentado el piadoso José, mientras el buey y el asno yacerán sobre la paja. Traemos mirra, traemos oro y a las damas les encanta el incienso; tenemos vino extraído de buenas viñas y nosotros tres bebemos como por seis. Como aquí no hay más que apuestos señores y damas, pero no se ve a ningún buey ni a ningún asno, entendemos que no nos hallamos en el sitio correcto y por eso, continuamos de nuevo nuestro camino. _______________________________________________________ Die heiligen drei König mit ihrem Stern, Sie essen, sie trinken, und bezahlen nicht gern; Sie essen gern, sie trinken gern, Sie essen, trinken und bezahlen nicht gern. Die heiligen drei König sind kommen allhier, Es sind ihrer drei und sind nicht ihrer vier: Und wenn zu dreien der vierte wär, So wär ein heilger Drei König mehr. Ich erster bin der weiß und auch der schön, Bei Tage solltet ihr erst mich sehn! Doch ach, mit allen Spezerein Werd ich sein Tag kein Mädchen mir erfrein. Ich aber bin der braun und bin der lang, Bekannt bei Weibern wohl und bei Gesang. Ich bringe Gold statt Spezerein, Da werd ich überall willkommen sein. Ich endlich bin der schwarz und bin der klein, Und mag auch wohl einmal recht lustig sein. Ich esse gern, ich trinke gern, Ich esse, trinke und bedanke mich gern. Die heiligen drei König sind wohlgesinnt, Sie suchen die Mutter und das Kind; Der Joseph fromm sitzt auch dabei, Der Ochs und Esel liegen auf der Streu. Wir bringen Myrrhen, wir bringen Gold, Dem Weihrauch sind die Damen hold; Und haben wir Wein von gutem Gewächs, So trinken wir drei so gut als ihrer sechs. Da wir nun hier schöne Herrn und Fraun, Aber keine Ochsen und Esel schaun, So sind wir nicht am rechten Ort Und ziehen unseres Weges weiter fort.

Ópera Perú

17 de noviembre

Manuel López Gómez, el director de "Romeo y Julieta"

Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)El director de orquesta venezolano Manuel López Gómez es uno de los músicos mas sobresalientes de "El Sistema", este famoso sistema de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela, que ha inspirado al mundo entero con su modelo de mejora e inclusión social y que lleva varias décadas con José Antonio Abreu, su creador, al frente. Si bien el músico mas famoso de este sistema es Gustavo Dudamel, López Gómez le sigue los pasos como director internacional, logrando ya a su corta edad una importante actividad al frente de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Radio France Philarmonic, Gothenburg Symphony, Filarmónica de Moscú, Württembergische Philharmonie Reutlingen, Liège Royal Philharmonic, entre otras orquestas alrededor del mundo. Ha sido director asistente de Charles Dutoit y Gustavo Dudamel con la Filarmónica de los Ángeles con quien ha colaborado en varias producciones de  ópera. Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.López Gómez ha visitado varias veces Perú, para dirigir a la orquesta "Sinfonía por el Perú", y para dirigir, en el Festival Granda en 2013, el estreno mundial de "Atahualpa" ópera del italiano Carlo Pasta basada en los últimos días del famoso Inca.López Gómez actualmente vive en Bogotá y es director musical de las orquestas de la Fundación Batuta, sistema de orquestas de Colombia. "Así como en Perú existe "Sinfonía por el Perú" liderada por Juan Diego Flórez, en Colombia existe varios proyectos como la Fundación Nacional Batuta. Hace un año su director ejecutivo fue a hablar con el maestro Abreu pues necesitaban un director para dirigir a estas orquestas a nivel nacional". Le comento a Manuel López Gómez lo importante que es José Antonio Abreu, ya que cada vez que se inicia un proyecto de este tipo, el sirve como un asesor. "Creo que no hay figura viva que sea mejor consejero que el maestro Abreu. Es un gran visionario de que la filosofía del sistema de orquestas es única, pero debe adaptarse a la realidad de cada país. Yo fui enviado a pasar una temporada en Colombia a encargarme de estas orquestas".Por el momento, este joven director venezolano no quiere asumir por completo una orquesta. "Estoy en una etapa de mi carrera en que quiero mantenerme como director invitado. Ese fogueo es importante, pasando y adquiriendo conocimientos de cada orquesta, cada una con su personalidad particular. Esa es una de las mejores escuelas para un director y te da bases y criterio para cuando llegue el momento de ser director titular".A pesar de tener una agenda cargada de viajes, el enlace con Venezuela siempre se mantiene. "Siempre sigo dirigiendo a las orquestas de Venezuela, Son las orquestas en que uno se formó y siempre es enriquecedor volver a trabajar con ellos. No con la misma frecuencia que antes, pero trato de volver a Venezuela por una temporada".Su compromiso social lo ha llevado a colaborar con otras entidades, como La Fundación Lang Lang, de la que es parte del comité artístico. Durante el último aniversario de la ONU, López Gómez dirigió a una orquesta de 80 niños de 20 países, y al mismo Lang Lang, en un concierto especial en la sede de Nueva York, junto a otras figuras como Sting o Alec Baldwin. "Hace dos años nos conocimos (con Lang Lang) para un concierto en Zürich y mantuvimos contacto. Me pidió que lo acompañara en el aniversario de la ONU. Este concierto fue el primer proyecto que hicimos juntos. Yo estoy abierto a colaborar con cualquier proyecto musical y social. La fundación Lang Lang tiene la visión de apoyar a pianistas, eso hay que apoyarlo y ese fue en principio la razón de nuestro encuentro."También hablamos de ese intercambio que se da entre sistemas entre nuestros países "Siempre se mantienen las relaciones entre nuestros países a través de la música. Me consta que hay intercambio de profesores y músicos que se ven en encuentros binacionales para hacer un concierto. Eso es enriquecedor para los muchachos y tratamos de que sea algo reiterado, sobretodo entre países fronterizos. Pensamos hacer un encuentro entre Ecuador, Colombia y Venezuela, que llamaríamos "Orquesta Tricolor", ya que compartimos la misma bandera."Conversamos también sobre su experiencia en el Festival Granda. "Esa venida el año pasado para dirigir "Atahualpa" fue una experiencia maravillosa, con una música muy bien orquestada y bajo el marco de una grabación que ya está en proceso de edición. Siempre es rico volver a Lima, me tratan de manera calurosa y en esta ocasión con esta super producción de "Romeo y Julieta", muy compleja desde todos los aspectos. Es una obra densa y exigente. Es mi primera vez con esta ópera, y algo curioso es que es el debut de todos, nuestro primer encuentro. Es una ópera que por su complejidad no se hace frecuentemente. Asumimos el reto y la estamos pasando muy bien disfrutando de esa música que Gounod compuso sobre ese mito que trasciende todas las culturas.  Me parece maravillosa esta nueva etapa por la que Juan Diego Flórez está pasando, de ampliación de su repertorio, y de la que soy parte. Para todos es un momento histórico".Sobre sus próximos compromisos, López Gómez dirigirá un concierto en París y también en Münich con Juan Diego Flórez. Luego en 2015 tiene invitaciones en Washington, en Cleveland, en Paris con la Radio France, una gira por Alemania y presentaciones en Suecia. En estos días está al frente de la orquesta del Festival "Alejandro Granda" para dirigir tres funciones de "Roméo et Juliette" de Gounod, el 19, 22 y 25 de noviembre en el Gran Teatro Nacional.

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